La primera oportunidad en busca de un punto de inflexión será este domingo -a las 12.00 horas- ante el Barcelona, club que formó al israelí. «Será un partido especial. Conozco a mucha gente y a muchos jugadores y, para mí, volver al Mini Estadi supone regresar a casa», allí donde «empecé mi carrera futbolística». Explica que «es normal» tomarse el encuentro para reivindicarse ante una entidad de la que se desvinculó antes de firmar por el Manchester City, aunque «yo tengo ganas de jugar y demostrar cosas en cualquier partido». El israelí, que afirma «estar bien» de sus problemas en el hombro tras un nuevo 'susto' ante el Villarreal, ya ha asumido que a veces le puede tocar el papel de 'revulsivo'. «No me cabrea, es una decisión del míster y le respeto como si fuera mi padre». Eso sí, como jugador «de creación», está convencido de que «generar ocasiones es la mejor forma de poder ganar los partidos».