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Rafa Berges técnico del Córdoba Cf‏


La última derrota ante el Hércules ha escocido mucho en el vestuario del Córdoba. No por la derrota en sí, sino porque cómo se produjo. La larga charla del martes, en la vuelta al trabajo, la motivación extra que transmite el grupo de cara al partido de mañana ante Las Palmas y las palabras de ayer de Rafa Berges así lo reflejan. El técnico no acabó nada contento, como no podía ser de otra forma. Y ayer puso nombres y apellidos a sus disgustos: la falta de contundencia en "las áreas, que es donde se decide todo, sobre todo en la defensiva", la fragilidad en las acciones a pelota parada y la caraja con la que el equipo ha salido a jugar un buen puñado de partidos en lo que va de temporada porque "un gol en esta categoría te marca el resto del partido". Aspectos que tienen que mejorar sí o sí si más pronto que tarde para que el CCF pueda "competir y ganar los partidos". 


Con el último partido como espejo, Berges detalló que hay "situaciones que no nos podemos permitir" y, aunque incidió en que el Córdoba hizo mucho más que el Hércules para ganar los tres puntos, sí reconoció que su equipo estuvo "mal en las dos áreas; del resto, y quitando el inicio, pienso que el equipo hizo cosas como para ganar, pero donde se deciden las cosas, que es en las áreas, estuvimos mal y eso nos costó el partido". Entre otras cosas porque en defensa hubo desajustes gravísimos que regalaron dos goles a un colista que, con el marcador a favor, sacó a relucir la experiencia que atesoran la gran mayoría de sus futbolistas. 



Pero, ¿cuáles fueron los grandes lunares? La pérdida de la fortaleza defensiva, principalmente. Porque con un rival que apenas llegó a inquietar, un aspirante a todo como el conjunto blanquiverde no puede permitirse "el lujo de que cuando nos tiren muy poco nos hagan dos goles". Más si cabe porque ahora vienen equipos "con muchísimo potencial y habrá días en que no nos van a llegar sólo dos veces, sino mucho más". Así que la clave no es otra que minimizar los tantos encajados, ya que la estadística dice que "los que encajan poco son los que están arriba". Así que "esa debe ser una de nuestras metas, aunque sea defendiendo a nuestra manera, con balón, adelantados y tratando de llevar la iniciativa, pero en el balón parado debemos de ser fuertes, duros y competitivos". 



La pelota parada es otro déficit importante. De los 16 goles que ha recibido Alberto García, siete han llegado en estrategia. Un hándicap que se acrecentó en Ponferrada y ante el Hércules, con cuatro de los cinco de esa factura. Un problema al que se ha sumado más de una vez un inicio del partido titubeante, sin chispa, que ha dado alas al enemigo. Pasó en la fase de inicio del torneo y se repitió el pasado domingo. Es algo que no ha pasado desapercibido para el entrenador, que estos días ha tratado de hacer ver al grupo que no puede "salir al campo diez minutos sesteando ni conceder situaciones a balón parado". 



"Que en un futuro podremos encajar algún gol a balón parado, seguro porque esto es fútbol, pero la plantilla se debe de dar cuenta de que no podemos salir concediendo, porque cuando hemos salido bien, hemos estado bien. Eso no puede volver a suceder. Necesitamos ese plus de competitividad en acciones como la del balón parado para que el equipo crezca aún más, así que nos tenemos que mentalizar todos de que ahí tenemos que mejorar porque eso va a ir en beneficio del equipo", finalizó Berges.