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Momo, Almeida y el Artesano


Momo abraza a José Juan Almeida emocionado. Ni recuerda la última vez que tuvo la oportunidad de recordar viejos tiempos con la que considera una de las figuras fundamentales de su carrera. «Me llevó al Artesano y allí viví años inolvidables. Teníamos un equipazo, éramos una familia...», evoca.

La historia común de Momo y José Juan Almeida se vertebra en el desaparecido Artesano, nexo que les despierta la dolorosa melancolía de lo que ya no volverá. «Fuimos a ver a Momo en un torneo de barrio. Él jugaba en Las Torres, me dio el soplo Lorenzo el chicharrero de que un chico la estaba liando en cada partido,  y antes de que el encuentro acabara Tino María ya había acordado el fichaje con su padre. Era alevín y ya entonces me dije que ahí dentro había un pedazo de futbolista. No me equivoqué», recuerda el técnico. Momo pasó a integrar las filas de un escudo en el que Rubén Castro, entre otros, ya era figura y que marcó época en el fútbol regional, llegando a quedar campeón provincial en varias ocasiones, por encima de  la mismísima UD. Momo evolucionó «de una manera impresionante», asegura Almeida. «En el partido que decidió el título cadete ante Las Palmas, con el López Socas lleno hasta la bandera, Momo hizo el gol de la victoria, un golazo tremendo. Ya fue inevitable que se lo llevaran para el Insular. Lo disfrutamos muchísimo de alevín a cadete. Él se divirtió siempre en el campo. Si a eso añades su calidad, no hay quien le pare», añade.

Momo acabó culminando, de manera natural, su escalada al fútbol profesional. Pero ni la fama ni el prestigio que ha adquirido desde su debut con la UD, en el año 2003, en Elche y con Yosu Uribe en el banquillo, le han hecho perder las referencias: «El Artesano lo signifcó todo para mí. Y de Almeida, ¡qué puedo decir! Con Tino María, Maxi, Sixto, Lolo... Un grupo de entrenadores y formadores fantásticos. Me encantaba pertenecer al Artesano y no fueron pocas las veces que iba andando de Las Torres a La Ballena para entrenar, cuando se me gastaba el bono de guaguas que me pagaban. Tengo muy claro que soy jugador profesional de fútbol por todo lo que me inculcaron allí».