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La influencia de Orlando Baena en nuestro capitan


Muchos técnicos han marcado su prolífica carrera deportiva durante la última década en Las Palmas. Pero ninguno influyó tanto para que el capitán se iniciase profesionalmente como Orlando Baena, figura clave en la formación de futbolistas en el sur de Gran Canaria.

Aquel espigado y habilidoso delantero que destacaba como rematador el torneo de verano de fútbol sala pronto llamó su atención. Con buen ojo para el talento, Orlando Baena no dudó en tocar la puerta de su casa con la intención de reclutarlo para el Maspalomas. «Sus padres no le permitían que fichase. Su madre se negaba a que jugase los partidos fuera de casa, pero al final la convencimos. Siempre estuvo bien protegido por su familia, a la que tengo un gran cariño, y eso es lo que ha hecho que David García creciese como jugador con humildad y con los pies en el suelo», recuerda Orlando Baena, al que el ahora capitán considera como de su familia.

«Luchó mucho para convencer a mis padres. Creyó en mí desde el principio y, gracias a él, comencé a jugar al fútbol en el alevín del Maspalomas con diez años y forjarme en el futbolista que soy ahora», recuerda David García, emocionado, agradecido. «Empecé como delantero con él, incluso llegué a ser pichichi en categoría alevín, pero luego me fue haciendo para atrás, primero como lateral y luego como central», desvela García, goleador en sus inicios. «Nunca olvidaré cuando subí de juvenil preferente con el Maspalomas a División de Honor, teníamos un equipazo. Fue una época muy bonita».

«Era un tanque, sobresalía sobre el resto de niños a pesar de ser muy tímido. Donde lo pusieras, rendía a gran nivel. Ya desde cadetes se le notaba su capacidad de liderazgo dentro y fuera del terreno de juego. No me sorprende que ahora defienda el brazalete de capitán», confirma Orlando Baena, que también llegó a promocionarlo para la selección.

«Nadie lo conocía y hablé con Ramón Medina para que lo seleccionase. Al final me dio la razón y se salió en el Torneo del Atlántico. Y de ahí a jugar diez años en Las Palmas, convirtiéndose en todo un símbolo para el fútbol del sur de la Isla. Es un referente para los jóvenes y el estandarte de la Unión Deportiva, solo le falta jugar en Primera, pero seguro que conseguirá muy pronto. Es un orgullo haber iniciado en el mundo del fútbol a David», vaticina el técnico del San Fernando.